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MELANOMA

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El melanoma es un tumor maligno cuya frecuencia y mortalidad ha ido aumentando progresivamente desde hace unos años. La aparición de este tipo de lesiones y las muertes producidas por ellas se suelen producir a una edad más temprana que otro tipo de tumores, lo que ha contribuido a convertirlo en uno de los tumores más temidos por la población. Sin duda, el factor más importante de su tratamiento es lógicamente la detección precoz de la lesión maligna. Uno de los factores que ha contribuido a esta detección precoz ha sido el cada vez mayor uso de la dermatoscopia, o aparato formado por un sistema de luces y lentes específicamente usados en dermatología para facilitar el diagnóstico de este tipo de lesiones.

Esta detección precoz, la mejora de las técnicas diagnósticas y los nuevos tratamientos inmunológicos han contribuido a mejorar notablemente el pronóstico de esta enfermedad.

Se han relacionado múltiples factores en la aparición de esta lesión maligna como son factores genéticos, radiación ultravioleta (por ejemplo, el sol), quemaduras solares en la infancia, cantidad de lunares y pieles claras.

Se han descrito cuatro tipos principales de melanoma (extensión superficial, nodular, léntigo maligno, lentiginoso acral) que varían en función de su apariencia clínica, edad de aparición y evolución. Para la mejor identificación de las lesiones benignas (buenas) del melanoma se ha venido utilizando con frecuencia la regla del ABCDE (A: Asimetría; B: Bordes irregulares; C: Coloración no homogénea; D: Diámetro > 0.6 mm; E: evolución). La evolución se refiere al cambio producido en las características anteriores a lo largo del tiempo. No es lo mismo que una lesión doble su tamaño a lo largo de 10 años que en 2 meses. En cualquier caso, ante cualquier tipo de duda, siempre es conveniente consultar a un dermatólogo.

El pronóstico de esta enfermedad sin duda está marcado por la profundidad de la lesión, algo que sólo puede ser valorado al quitar la lesión y estudiarla al microscopio.

El tratamiento fundamental del melanoma es la extirpación mediante cirugía con un margen suficientemente amplio en función de la profundidad de la lesión. Otros tipos de tratamiento lo constituyen el tratamiento con interferón, radioterapia o quimioterapia en función del estado evolutivo del melanoma.