NEVUS

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Los nevus melanocíticos conocidos como “lunares” son tumores cutáneos benignos muy frecuentes, presentes en la mayoría de las personas. Aparecen en la primera década de la vida y aumentan en número hasta los 35 – 40 años, a partir de esa edad comienzan a involucionar.  Los niños y los ancianos suelen tener pocos nevus. El número depende de la predisposición genética y de la exposición al sol que estimula la aparición de nevus.

El tamaño generalmente varía entre 5 y 10 mm, pueden ser de diferentes colores y esto depende de la raza. Las personas con piel oscura suelen tener nevus de color marrón oscuro y de pequeño tamaño, mientras que las de piel más clara presentan nevus de mayor tamaño y color marrón claro. Son simétricos, de bordes bien definidos y color homogéneo.

El número es variable, en la población general el promedio es de  20 nevus por persona, algunos individuos pueden tener más de 100 o menos de 10.

Con los años puede crecer y tener un aspecto verrucoso, también aclararse hasta tener el color de la piel. La consistencia es elástica, son suaves al tacto. Estas características lo diferencian de algunos tumores cutáneos.

Los dermatólogos y los médicos de cabecera utilizan la dermatoscopia para valorar las lesiones pigmentadas, este instrumento permite distinguir qué lunares necesitan ser extirpados para su estudio y cuáles no, evitando cirugías innecesarias. Es importante la revisión anual de toda la piel con dermatoscopio.

La autoexploración ha demostrado ser una herramienta eficaz en el diagnóstico precoz del melanoma maligno.

Debemos fijarnos en aquellos lunares con un aspecto irregular, en los que no estamos seguros de cuando han aparecido,  o en los que han experimentado algún cambio reciente en su forma, color, y aquellos que se hayan inflamado o presenten sangrado.

Se denomina “Signo del patito feo” cuando vemos un lunar de características distintas del resto de lunares, en estos casos es importante que la lesión sea valorada por un especialista.