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  • El propio médico es el que planea la mejor forma de colocar los injertos del pelo. No deja este trabajo a técnicos ni enfermeras, como es habitual en muchos centros de implante capilar.
  • El procedimiento se realiza bajo sedación y con anestesia local especialmente formulada, lo que permite que el procedimiento sea prácticamente indoloro.
  • No es necesario rasurar el pelo de la zona donante ni de la zona de implantación. La cicatriz resultante de la zona donante es prácticamente invisible y no deja zonas sin pelo.
  • En una única sesión se pueden llegar a transplantar entre 2000 y 3500 injertos de pelo.
  • El tratamiento médico prescrito antes del transplante asegura que el pelo crezca con más fuerza, con mayor rapidez, controlando la caída del mismo y fortaleciendo las raíces para el futuro transplante.
  • Normalmente se utilizan sistemas de frío y agujas muy finas para evitar el dolor al máximo.
  • Se utilizan microscopios especialmente indicados para separar de forma precisa los injertos de pelo a transplantar.
  • El tratamiento con láser especialmente indicado para el tratamiento de la caída del pelo tanto antes como después del transplante puede mejorar los resultados.
  • El transplante se realiza en quirófanos especialmente acondicionados para poder realizarlo en las mejores condiciones posibles y evitar el daño a los folículos transplantados.