toxina-botulimica

 

La toxina botulínica tipo A y tipo B, son sustancias derivadas de una bacteria que bloquean las señales nerviosas que se emiten desde el nervio hasta el músculo. Se puede usar en Dermatología para el tratamiento de arrugas faciales e hiperhidrosis. Comúnmente a la toxina botulínica se la denomina “botox”.

  1. En el caso de las arrugas de expresión, al inyectar una pequeña cantidad en un músculo facial determinado, se logra el bloqueo de ese músculo específico, causando relajación y debilidad muscular local. Es una técnica sencilla, eficaz y segura que elimina o disimula las arrugas de expresión faciales (“patas de gallo”, frente, entrecejo). Los resultados se mantienen aproximadamente 6 meses.
  2. Las personas que padecen de excesiva sudoración (hiperhidrosis), también pueden beneficiarse de los tratamientos con toxina botulínica. Se realizan inyecciones de toxina muy diluida en las áreas a tratar de forma superficial. Con ello se logra debilitar la actividad de las glándulas sudoríparas responsables de la excesiva sudoración. Un único tratamiento puede permitir meses de mejoría, aunque el paciente ha de ser nuevamente tratado cuando la sudoración vuelva a aumentar.

Los efectos secundarios generalmente son mínimos y transitorios, relacionados con el lugar de la inyección. Puede presentarse ligera inflamación o rojez, pequeñas molestias alrededor de la zona de inyección de forma transitoria. Tras la aplicación puede aplicarse maquillaje en la zona tratada, siempre evitando masajear o presionar el área durante algunas horas. Tras la inyección en la región frontal, puede presentar dolor de cabeza, especialmente tras el primer tratamiento. Todos estos efectos suelen ser leves, autolimitados y reversibles.